Friday, December 2, 2016

Por la Abolicion del Partido Comunista


​El opio de las dictaduras comunista:




Ioseb Stalin USSR
Cuando Stalin alcanzó el poder en 1924, vio el nacionalismo ucraniano como una amenaza al poder soviético, creyendo que cualquier insurrección futura podría provenir probablemente de los kulaks. Así que decidió aplastarles utilizando los métodos que tan exitosos habían sido en la URSS durante la política de "liquidación como clase".
En 1929, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos y o bien los fusiló o bien los envió a campos de trabajo en Siberia. Llevó a cabo la colectivización de las explotaciones ucranianas requisando todas las tierras y el ganado privados, lo que afectó aproximadamente al 80% de la población de Ucrania, anteriormente conocida como el granero de Europa. Declaró a los kulaks enemigos del pueblo.
Se han estimado en diez millones de personas las que fueron desposeídas de sus hogares y pertenencias y enviadas a Siberia en trenes de mercancías sin calefacción, condiciones en las cuales pereció al menos un tercio de ellos. Los que se quedaron en Ucrania lo pasaron igual de mal, si no peor. Enfrentándose a la propaganda de guerra y a una ardua batalla, muchos kulaksse rebelaron, volviendo a sus propiedades, e incluso matando a las autoridades soviéticas locales.
Tan pronto como llegó a Stalin la palabra rebelión el pequeño éxito de los kulaks se tornó breve. Los soldados del Ejército Rojo fueron enviados para ahogar la rebelión y la policía secreta inició una campaña de terror con el objetivo de romper el ánimo de los kulaks.
En 1932, con la mayoría de las explotaciones ucranianas colectivizadas a la fuerza, Stalin ordenó un aumento en las cuotas de producción de comida. Lo hizo en múltiples ocasiones hasta que no quedó comida para los ucranianos. La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado. Los historiadores han calculado que dicha cosecha podría haber alimentado a los ucranianos por dos años.

​Mao Zedong China  

Mao Zedong (1893-1976): Político y revolucionario chino. En su juventud fue influenciado por la revolución rusa y por Lenin. Cuando se fundó el PC chino (1921), Mao fue uno de los doce delegados que se reunieron en Shangai. En 1925-26 fue jefe de propaganda del partido. En 1927 comenzó a organizar a los campesinos como fuerza revolucionaria. En 1931 inició un programa de reforma agraria y en 1934 encabezó la Larga Marcha en donde aprovechó para alcanzar el control absoluto del comunismo chino. En 1949 ganó la guerra civil contra los nacionalistas y proclamó en Pekín la República Popular China. Mao fue sucesivamente presidente del consejo, de la república y secretario del partido, hasta alcanzar el culto a su personalidad.En todas partes del país, hasta en la aldea más pequeña, la policía política abre mazmorras improvisadas, y el hacinamiento y las condiciones son de una dureza sin precedentes: hasta 300 detenidos en una celda de 100 m2.; raciones alimenticias de hambre, agotamiento por el trabajo; disciplina inhumana, con violencias físicas constantes, torturas variadas y sádicas. Las revueltas terminan en masacres: varios miles de los 20 mil prisioneros de los campos petrolíferos de Yanchang son ejecutados; en 1949, un millar de los 5 mil amotinados de un depósito forestal son enterrados vivos...


A partir de 1950 se inicia la campaña para la "eliminación de los elementos contrarrevolucionarios" y se desencadena una represión que hasta 1957 produce unos 800 mil muertos.
En 1958 Mao proclamó "el gran salto adelante": abrió un nuevo frente, el de las "comunas del pueblo", en donde se unían la actividad agraria, industrial, familiar y militar, y el salario igualitario. Entre 1959-1961 se produjeron entre 20 y 43 millones de muertos, víctimas de una hambruna provocada en su totalidad por los proyectos aberrantes de Mao, incluso negándose a reconocer su error político aceptando que se tomasen medidas contra sus desastrosos efectos.
La política de requisa forzosa y acumulación del arroz por parte del régimen totalitario, sin que la mayoría de los campesinos chinos se vean después compensados, provoca pues la citada hambruna. En 1959 -al contrario de dos años antes-, se produce un descenso de los ingresos estatales de cereales; se culpa a los campesinos, "que esconden el grano". En otoño, contra el conjunto de los habitantes rurales se desencadena una ofensiva de estilo militar: por lo menos 10 mil campesinos son encarcelados, y muchos morirán entonces de hambre. Se ordena romper todos los utensilios de cocina de los particulares, para impedir de este modo la autoalimentación, incluso se prohibe hacer fuego, además de torturas sistemáticas a millones de detenidos (a algunos con hierro candente); niños muertos, puestos a hervir, luego utilizados como abono; enterramientos en vida... La mortalidad por hambre supera el 50% en ciertos pueblos; son numerosos los casos de canibalismo, en particular a través de permutas donde se intercambian los niños para comerlos.
Miles de hambrientos intentan comer caldos de hierbas, de cortezas o de hojas de árbol... A esto se añade una mayor sensibilidad a las enfermedades e infecciones, lo cual multiplica la mortalidad, y la casi incapacidad de las mujeres agotadas para concebir o dar a luz a niños. En algunos casos, individuos desesperados se veían obligados a buscar granos de maíz no digeridos en los excrementos de los caballos, y gusanos en las boñigas de las vacas. O a mezclar harina con pasta de papel para la confección del pan, o el plancton de las marismas con el caldo de arroz, ocasionando espantosos restreñimientos y muertes.

-- En 1966 Mao puso en marcha la "gran revolución cultural proletaria", impulsada por un sector del PC y de la guardia roja. La represión llevada a cabo entre 1966-1976 provocó casi un millón de muertos. Los primeros en empezar fueron los jóvenes guardias rojos, muchos de ellos estudiantes, que se alzaron incluso contra sus propios profesores, a quienes humillaban e incluso asesinaban; algunos guardias hasta se hicieron servir carne humana en la cantina o se comían los órganos de los ajusticiados.  
Visceralmente antiintelectuales, estudiantes comunistas sádicos y fanáticos obligan a profesores, técnicos, científicos, escritores, artistas, etc., a hacer durante horas el "avión", hasta el agotamiento, mientras los insultan; les hacen desfilar por las calles, con orejas de burro, mientras los golpean. Algunos mueren por esa causa, otros se suicidan.
Muchos templos budistas son destruidos, manuscritos antiguos quemados, decorados y trajes de la Ópera son quemados, la Gran Muralla es destruida en parte, se incrementa la xenofobia, está mal visto que la gente plante flores en los propios jardines, se les corta por la fuerza a quienes llevan el pelo largo o engominado, se destrozan los pantalones apretados, se arrancan los tacones altos, se detienen a los transeúntes para obligarles a recitar una cita de Mao...
Paradójicamente, cuando Mao ve que la Revolución Cultural está perjudicando al país y envolviéndolo en un caos, ordena al ejército que actúe contra los fanáticos jóvenes guardias, ocasionando con ello una guerra civil larvada. La segunda mitad de 1968 está marcada por el control generalizado que logra el ejército y las milicias a las órdenes del partido, por la disolución de los guardias, por el envío de millones (más de 5 hasta 1970) de aquellos jóvenes a centros de rehabilitación semicarcelarios. A los que se rebelan se les ejecuta en masa. La China de 1969 y de los años siguientes está sembrada de violencias, de campañas, de consignas...
El comunismo en China ocasionó de 6 a 10 millones de víctimas directas, incluidos miles de tibetanos (unos 800 mil). Además, decenas de millones de los llamados contrarrevolucionarios pasaron un largo período de su vida en el sistema penitenciario (laogai) y tal vez 20 millones murieron sufriéndolo, de los 50 millones de individuos que hasta mediados de los años ochenta estuvieron presos.
El genocidio social y étnico en China se calcula en unos 60 millones de muertos. 


​Fidel Castro Cuba​
Cuba con solo 11 millones de habitantes 

Unas 8.190 personas han sido asesinadas por el régimen de Fidel Castro desde su llegada al poder en 1959, y otras 200 han desaparecido, dijo este martes en Madrid María Werlau, directora ejecutiva de Archivo Cuba, un proyecto dedicado a documentar los crímenes de gobierno cubano. 

De acuerdo con una investigación del Archivo, de los 8.190 muertos, 5.775 fueron ejecutados y 1.234 asesinados extrajudiciales. Otros 984 fueron víctimas de homicidios provocados dentro de las prisiones, informó Europa Press. 

"El régimen de Castro ha mostrado desde sus comienzos un profundo desprecio por la vida humana", dijo Werlau al presentar los resultados de la investigación en Madrid, durante una conferencia de prensa en la que estuvo acompañada por el presidente de la Asociación Iberoamericana por la Libertad, Antonio Guedes, y los periodistas españoles Rosa Montero y Hermann Tertsch. 


Las muertes "comenzaron con procesos sumarios y ejecuciones masivas en el paredón, que eran difundidos por los medios de comunicación para crear miedo", afirmó Werlau, según EFE. 

De acuerdo con los testimonios recogidos, murieron campesinos, mujeres embarazadas, extranjeros e incluso hubo miembros del propio aparato comunista, "cuyos cadáverres se paseaban y eran insultados, como método de propaganda interna". 
Después, añadió, "Castro se dio cuenta de que tenía que cuidar la imagen internacional" y "ya no le convenía llevar a cabo esas ejecuciones masivas porque el miedo ya estaba instaurado y podían hacerlo cuando quisieran"

La directora ejecutiva de Archivo Cuba explicó que el proyecto documenta los casos de su registro a través de indagaciones y entrevistas a familiares de las víctimas. 

La cifra de homicidios comprobada hasta ahora evidencia que durante el mandato Castro han muerto "más personas que durante la dictadura de (Augusto) Pinochet (en Chile)", afirmó. 

Según Werlau, el número de víctimas bajo el actual régimen cubano es aún mayor que la revelada por la investigación, pero el proceso de documentación es lento y ambicioso. 
El registro no sólo busca reflejar las muertes que se han producido desde 1959, sino ampliar sus datos hasta el año 1952, cuando comenzó la dictadura de Fulgencio Batista, para que "todos sean considerados como víctimas y no haya rencor", dijo. 
"Yo quiero contar la historia de las víctimas, que ellas hablen por sí mismas", afirmó Werlau, que desarrolla desde 2001 la investigación junto con el profesor Armando Lago. Archivo Cuba expone sus resultados en el sitio www.archivocuba.org

Las investigaciones del proyecto revelan que muchos niños han sido blanco del "sistema represivo". Hasta el momento existen 93 casos documentados. 


La causa de estas muertes han sido en su mayoría los asesinatos extrajudiciales (31), seguido de 27 asesinatos por intentar huir de Cuba (tres de ellos accidentales); 22 por ejecuciones, 12 por haber sido considerados "rebeldes en combate", y un caso por negligencia médica dentro de una prisión. 

Por otro lado, hasta el momento 216 mujeres y niñas han muerto "por razones políticas". La mayoría cuando intentaban salir de la Isla de forma ilegal y fueron interceptadas por guardafronteras cubanos que dispararon contra las embarcaciones. 

En cuanto a las prisiones, la investigación ha revelado 159 asesinatos, 209 muertes por negligencia médica, 264 suicidios, 21 accidentes y 331 por "supuestas causas naturales". 

"La tasa de muerte en los presidios es mayor que la del resto de la población", dijo Werlau. 


La ley cubana vigente contempla la posibilidad de aplicar la pena de muerte en 112 delitos. Es la medida que "desde siempre" ha asumido el régimen de Castro para advertir a los ciudadanos que "ellos son los únicos que mandan ahí y hacen lo que quieren", comentó. 

Las cifras reveladas por Archivo Cuba este martes no incluyen a personas que han fallecido al intentar escapar de la Isla por vía marítima. No obstante, señaló Werlau, aunque no existen estadísticas precisas al respecto los cálculos apuntan a unas 20.000 muertes por esa causa. 

Werlau criticó "el silencio" que mantienen algunos sectores sociales de varios países ante "estos crímenes contra la humanidad". 

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